Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de noviembre de 2010

El amor en los cuarenta y cincuenta…

Los otros días visité a mi amiga Juanita. Juanita está remodelando su casa y su novio Miguel es contratista por lo que la está ayudando en este proyecto que ella tiene. Juanita no es fácil, tiene un carácter fuerte y a Miguel eso le encanta. Cuando llego a la casa, Juanita me dice “entra que estamos en el cuarto de atrás”. Llego y veo que el cuarto de atrás está cambiando mucho. Le digo, “Juanita y ¿qué estás haciendo en este cuarto?” Me contesta ella, “mira, ¿te gusta?, este va hacer el cuarto de costura, de taller, de trabajo. Mira las mesas, ¿las vez? Quedaron bien, me las hizo Miguel” Miro a Miguel y el con su sonrisa y su expresión en el rostro de estoy jodido con ella, pero con mucho amor y con un gran orgullo que parece que el pecho se le va a explotar de lo mucho que lo hincha al decir “¿te gustan? Son en stainless steel” y luego me mira y me sonríe nuevamente diciendo en su expresión soy una jodienda haciendo estas cosas.


Observo y veo que están montando la última mesa. Juanita lo ayuda, el hace el roto en la pared, allá va ella con la aspiradora a recoger el polvo al mismo tiempo. Ella con una mascarilla blanca puesta sobre su nariz y boca para protegerse del polvo que cae, le dice “¿cuántos rotos faltan por hacer?” él contesta “uno y pasamos a poner la base de la mesa y atornillar” “Ah, entonces ya después de esto ¿no hay que hacer mas rotos?” “Bueno sí, en la base para fijarla bien y luego en el tope de la mesa.” “Ok”, dice ella.


Mientras sigo observando, entre ellos hay una buena química y mientras trabajan se flirtean un poco. Ella con su yarda de madera lo condecora como caballero contratista del arte en costura y el se ríe, preocupado de que ella con la yarda de madera no le dé duro. Ella se va a buscar algo de tomar, el me mira y me dice, “esto no está fácil, pero es lo que ella quiere, ¿qué puedo hacer? Menos mal que hoy no se le quemó la comida, mira los otros días me hizo unas chuletas y cuando las volteó estaban quemadas. Me miró y me dijo, oye Miguel no te importa que estén un poquito doradas, ¿verdad? Yo le dije no, pero Annie, es que no estaban doradas, estaban ¡quemadas! Dice él entre risas, pero yo me las comí. ¿Qué iba hacer?”


Regresa ella y nos mira, bueno y que como va todo por aquí. “Ya hemos terminado dice él.” “¡Qué bueno y qué linda quedo! Ahora hablaremos de la tablilla de arriba.” Interrumpo yo y digo: “bueno aquí Miguel tiene muchos proyectos.” Juanita dice, “sí mira faltan las tablillas, el aire acondicionado, luego las losetas del frente, la terraza y otras cositas mas.” Juanita se vuelve a ir y Miguel me dice entre risas, “yo quisiera saber donde se renuncia aquí. Mira que he pedido los papeles, pero no me los dan.”


Regresa Juanita, se miran ambos con esa mirada que dice, te quiero, te amo, se vuelven a flirtear. Se bromean, se ríen y se siente el amor. Así entre mesas, sillas, taladros, telas y herramientas fluye el tiempo del amor entre Juanita y Miguel entre los cuarenta y los cincuenta...


Publicado por Annie Santiago / Copyright 2010

jueves, 21 de octubre de 2010

El Hombre Sin Rostro

Hoy me he despertado consternada. Todo el día de ayer y hasta en mis sueños sentí tristeza por la noticia que leí en el periódico Primera Hora. Un joven de tan sólo 25 años, Dallas Wiens, espera por un trasplante de rostro. Sí eso mismo, un trasplante de rostro. El chico no tiene ojos, no tiene nariz, su boca se observa en la foto que tuvieron que hacerla, porque tampoco hubiera tenido boca para alimentarse. También se observa en la foto que le hicieron un roto en la tráquea para alimentarlo. ¿Qué le provoco eso? Un accidente terrible y fatal.

Dallas, se quemó con un cable de alta tensión que impactó su rostro en el 2008 desfigurándolo por completo. Estuvo en coma por tres meses y luego despertó estando seis meses más internado. Tuvieron que ponerle piel de la espalda en su rostro. Ha sido sometido a más de 24 operaciones. No recuerda cómo pasó el accidente, pero ¡Está vivo! No sé si es un milagro, no sé lo que Dios nos quiere decir con esto, pero me pongo a pensar en él. En su frustración de no poder ver como lo hacía antes. No se puede mirar el mismo al espejo o mirar a sus familiares. No puede oler nada. No sabe si las flores que quizás le hayan traído huelen rico. No tiene rostro.

Al ver su foto y leer su noticia me comencé a preguntar: ¿cómo expresa sus sentimientos, cómo llora? Sí porque al llorar se libera, salen las lagrimas de los ojos, corren por las mejillas hasta que las secas tu mismo. Pero, este joven no puede sentir eso. No sé si tiene novia o esposa, si sus familiares están con él, si sus amigos continúan visitándolo. Es triste, triste. Echa de menos su cara y su sentido de olfato dice Dallas en la entrevista que le hicieron. Es el tercero en los Estados Unidos en la lista de espera para el trasplante de rostro. Me imagino las sensaciones de impacto, de frustración al despertar y que le contaran lo que había ocurrido, horrible. Imagino que lo más difícil para los médicos y su familia fue y es la comunicación con Dallas. No poder saber o poder ver en su rostro su tristeza, su dolor, su esperanza, su frustración, su alegría. Eso no se puede ver en el rostro de Dallas.

Su única esperanza ahora es el trasplante de rostro que esperan le puedan hacer. Todavía falta hacerle unas pruebas más y lo más importante que llegue el donante de rostro. Para Dallas su meta es tener un trasplante de rostro con ojos, nariz y boca. Sencillo, poder ver nuevamente, ver el día con el sol, ver las nubes, ver los campos (lo que nos queda de ellos), verse el mismo. Oler, oler la comida y poder decir no me gusta como huele eso, oler las flores, oler, simplemente oler. Hablar, expresarse, gritar y junto con la vista llorar de felicidad porque tiene un rostro nuevo. En fin, continuar su renacimiento con un rostro en el que pueda verse el mismo y que los demás puedan ver y sentir de él lo que su alma expresa.

Su proceso definitivamente no ha sido fácil, y yo pensaba que el mío era difícil, pero al leer esta noticia, siento que soy millonaria, mejor dicho trillonaria. Estamos tan ajetreados en nuestras vidas que no nos percatamos de las cosas sencillas y que siempre han estado con nosotros. El poder de tener la vista, ver la playa, los campos, los parques y tan solo decir: ¡qué bonito y estoy aquí! El poder oler, olerte a ti mismo, a tu pareja, a tu familia, oler el perfume que te echas en el cuerpo, oler el día y la noche, oler la comida, oler la vida! Comer con tu boca lo que deseas, saborearlo, disfrutarlo. Hablar, gritar, expresarte, decir Te amo Mamá, Te amo Papá, Te amo mi Hermana, Te amo mi Hermano, Te amo Mi Amor, Amo a mis amigos, Amo la vida! Besar, besar a tu familia, a tu pareja, a tus hijos, a tus amigos y Besarte a ti mismo.

Lo que si he podido sentir a través de la noticia y de las fotos que he visto es su fe. La fe que emana de él para continuar en la lucha diaria. La fe que él tiene y que tienen los médicos para volver a darle un rostro a Dallas.

Creo en los milagros y este es uno de ellos que se cumplirá cuando finalice la operación triunfal y Dallas tenga un nuevo rostro, un rostro de él, un rostro para expresarle al mundo esta etapa de su vida que le ha tocado vivir.

Vivir, seguiremos viviendo, Dallas en su lugar y yo en el mío, sin él conocerme, pero yo habiendo conocido un pedacito de él.